11 abr. 2014

Y entonces...

Y entonces te asomas a mi boca, de la misma forma que un leopardo a su presa,  cauteloso, en silencio, con la armonía que ofrece el paso firme y bien dado...

Y entonces te miro a los ojos y veo a través de ellos tu intención y mis ganas,  tu sereno acercamiento y mi precipitadas ansias.

Y entonces, a tan solo un centímetro de tu meta, frenas en seco  y lo que a penas es distancia se convierte en viaje eterno.

Y entonces dejas caer tu respiración, que con picardía atraviesa la barrera de mis labios y se aloja en mi lengua,

 haciendo que cada poro de mi piel se estire en tu encuentro y un latigazo llamado deseo haga que me envuelva en tus sabanas.

Y entonces se acaba el viaje y empieza el trayecto, me besas, te beso y en ese momento nace una poesía. 


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